Hace un tiempo quedé en postear sobre el viaje que tuve hace unas semanas. Decir que me divertí muchísimo es poco, y sobre todo mi hijo que no dejaba de sorprenderse y de reir a mares.

Por invitación de mi cuñado, nos fuimos al sur de mi país, a un club del cual es miembro. Yo feliz, pues hace buen tiempo que quería salir a respirar aire puro, hacer que mi hijo se divierta, que juegue hasta quedar agotado.

Cocinamos en la parrilla, estuvimos en los juegos para niños, nos metimos a la piscina casi todo el día (si vieran cómo estuvo mi espalda y todo por la flojera de echarme bloqueador, ahora parezco una boa en plena muda), no se podía pedir más.

Acá algunas fotos, pero del retorno, cuando estaba en plena carretera con mi hijo en brazos. No queríamos regresar, pero ya era preciso, porque al día siguiente todos trabajábamos. Ojalá se vuelva a repetir.