Mi vida
Nunca había contado mi niñez tan abiertamente, y mucho menos a través de un blog. Sólo se lo he confiado a personas a las cuales les tengo mucha confianza, pero bueno... ahi les va.
Todo comenzó desde antes que naciera, y me refiero al entorno en que me desenvolví. Mis padres llevaban una relación desastroza y cuando vine al mundo nada cambió.
Creo que tenía como 7 años cuando desperté en una madrugada, debido a los gritos de mis padres. Le pregunté a mi hermana mayor (en ese entonces casi 10 años) desde cuándo pasaba esto, y me dijo que desde hace mucho tiempo, sólo que me lo ocultaban.
Mi papá solía serle infiel a mi mamá, y desde esa edad aprendí que si él se demoraba en llegar a casa después del trabajo, significaba que teníamos que encerrarnos mi hermana, mi madre y yo en un solo cuarto, vestidas y con las llaves de la casa en nuestros bolsillos.
Llegaba ebrio, y quizás hasta drogado (conclusión a la que he llegado ya de grande), con la intención de golpear a mi mamá. La apuntaba con un arma, o con una escopeta (tenía muchas), mientras que nosotras luchábamos con él para que mi mamá pueda huir a la calle en horas de la madrugada.
Para los vecinos o para todos, éramos la familia perfecta. Mi padre y mi madre eran profesionales reconocidos, con buena posición económica, y teníamos la casa de ensueño tanto en la ciudad como en diversas playas,y todas las cosas que podíamos desear... pero dentro de ella vivíamos un infierno.
Siempre me preguntaba, porqué no podía tener una familia normal. Hubiera preferido mil veces no tener ni qué comer, pero vivir en paz. Estaba cansada de no dormir en las madrugadas, y que al día siguiente con tan sólo dormir dos horas tenía que ir al colegio, e incluso mi padre exigía que sea la primera alumna, lo cual siempre conseguí.
Aunque no lo crean, no recuerdo absolutamente nada desde los 7 hasta cerca de los 12 años. No sé cómo me fue en el colegio, ni qué jugaba. Sólo recuerdo que le tenía terror a mi padre. Que me temblaban las piernas y no podía caminar cada vez que él me llamaba.
Así pasaron años y más años, donde mi madre se iba una y otra vez, hasta que ya teniendo 15 años, ella nos dijo que se iba a lanzar del tercer piso. Nos explicó que ella sabía por dónde iba a caer, y que todo iba a estar bien. Nosotras tres nos habíamos encerrado, y teníamos a mi papá rompiendo la puerta mientras gritaba que la iba a matar.
Él logró entrar, y estaba ahorcando a mi madre. Mi hermana trataba de alejarlo, y yo decidí en ese momento que todo se tenía que acabar. Bajé las escaleras, y llamé a la policía. Mi madre se tropezaba del terror, mientras la policía no hacía ni mierda, sólo los separaron. Como siempre su maldito dinero lo compraba todo.
Cuántas veces le metió el carro a mi madre, mientras ella caminaba. No sólo a ella, sino a cualquier amiga que la acompañase y la aconsejara para que se separe. Disparaba a mi madre, a sus propios guardaespaldas, y siempre salía libre de todo. Como él siempre decía "me cago en la policía... porque yo compro todo".
Lo odiaba, lo detestaba... porque no sólo golpeaba a mi madre, sino a mi hermana por defender la separación. Él siempre decía que yo me parecía mucho a él, que yo era su engreida, que iba a triunfar. Nunca me hizo nada... pero yo lo odiaba. Hasta que un buen día, al ver que no conseguía que mi madre regresara, nos botó a mi hermana y a mi de la casa. Nos dejó sin ropa, sin un sólo plato dónde comer.
Para ese entonces, mi madre se había asilado fuera del país. Y nosotras hicimos lo mismo, pues él había jurado que nos iba a matar. Dicen por ahi que "perro que ladra no muerde", pero creo que este sujeto siempre había cumplido lo que decía. Y hasta la fecha, ni siquiera sabe dónde vivimos ni lo que hacemos para vivir.
Y así fue mi niñez, tan dura y tan mierda. Escuchando insultos, viendo sangrar a mi madre y a mi hermana, y yo sin poder hacer nada. Durmiendo con ropa y con llaves, o quizás durmiendo en el carro de mi madre, porque ni siquiera podíamos salir a un hotel, pues mi padre cerraba las puertas de la casa, y las puertas de la cochera. Vivíamos atrapadas.
Pero mi madre fue muy fuerte, aunque aún no me atrevo a preguntarle porqué aguantó tanto. Ella nos dice que fue por nosotras, pero no... yo tengo un hijo, y precisamente por él no hubiera dejado que me falten el respeto. Adoro a mi madre, pero creo que cometió un error. Aunque comprendo que si fuéramos perfectos o hubiera un manual para hacer lo correcto, las cosas serían geniales.
Fueron tantas noches. Lloraba y lloraba, y a los 10 años fue mi primer intento de suicidio. Me metía al clóset tratando de no escuchar más y sólo deseaba morir, desaparecer. Tantos años me sentí tan mal... me sentía culpable inconscientemente de todo lo que sucedía. Esto me acompañó hasta adulta. Ingresaba a psicoterapia, pero nada me ayudaba.
Vivía, estudiaba y trabajaba con ansiolíticos en mi sistema. Tenía mucha rabia, mucho dolor, mucho resentimiento. Hasta que me casé, y confié. Creí que mi vida estaba cambiando. Nació mi hijo, y me juré hacer todo lo posible para no darle esa mierda a mi hijo. Pero escogí mal... me equivoqué. Mi esposo fue inmaduro, y no buscaba lo mismo que yo. Al contrario, también era infiel... e inclusó trató de pegarme.
Que si me dejé?... jajajaja (risa con dolor en realidad). Pues NO. Aún recuerdo esa noche, él comenzó a perseguirme por toda la casa, mientras mi hijo dormía. Quería pegarme... hasta que me acordé de mi padre, y recordé la promesa que me hice un día "que nunca más pasaría lo mismo". Me di la vuelta y me detuve y le dije "pégame... pero recuerda algo, después te saco la mierda". Quizás vio la furia y el dolor en mi, pero se volteó y se puso a llorar... luego me pidió perdón, pero yo ya no tenía a quién perdonar. Nos separamos.
Es por eso, que a veces me cuesta mucho superar las cosas. Tuve una niñez y adolescencia de mierda, y cuando creí que por fin había encontrado la felicidad, la vida me dio más pruebas. Y aún me duele... me duele como mierda el haber fallado a mi hijo, el no haberle dado un padre y una madre unidos, e intenté e intenté de todo para que funcionara, pero fracasé o me di por vencida.
Pero conforme van pasando los años, aprendí a perdonar, a dejar el pasado donde está. Me olvidé que tenía un padre, y borré todo recuerdo que tenía de él. Después de unos años, ya estando casada, me enteré que sufrió un derrame cerebral. Pensé mucho en irlo a ver al hospital; ya que, él me estaba llamando. No sabía que hacer, pero siempre en esas circunstancias le pido a Dios que me aconseje a través de cualquier persona, y nunca falla.
Me aconsejaron que tenía que cumplir como hija, que olvidara todo y tenga paz en mi interior. Que eso no significaba ir a besarlo, sino el de sentirme bien como hija. Así lo hice. Entre mi hermana y yo, pagamos el hospital, le compramos de todo, compramos andador, silla de ruedas y pagábamos una terapista (él se volvió a casar, pero la "mujercita", después de gastarse su dinero, apropiarse de nuestra casa, y botar nuestras cosas, al enterarse que estaba parapléjico: LO DEJÓ).
Mejoró y recuperó casi todas su habilidades para caminar y hablar. Debo aclarar que yo sólo lo visité unas veces, al igual que mi hermana, pero coordinábamos para que no le faltara nada y alguien lo asista, y es que tampoco nos nacía el verlo y hablar con él de nada. Al menos por mi parte no existía ni siquiera el sentimiento de pena hacia él... yo no sentía nada.
Pasó un año o dos, y recibimos una denuncia de él. Al mismo tiempo, no sé cómo se consiguió mi celular,y empezó a amenazar con que iba a matar a mi madre, a mi hermana, a mi e incluso a mi hijo. Sentí tanta rabia, y quizás él olvidó que yo ya no era la niña de 7 años, ni la de 12 a quien infundió terror. Yo, ya era una mujer de 25 años, y lo suficientemente capaz como para defender a los que amaba.
Le respondí "mira... voy a ser bien clara contigo. Si tú eres loco, pues estás tratando con una loca y media. Te prohibo que te acerques a mi madre, a mi hermana o a mi hijo, porque antes vas a tener que pasar por mi. Y si tú les haces algo, te juro por Dios que te haré sufrir una a una de todas las cosas que has hecho en tu vida". Le colgué. Volvió a llamarme y me dijo "perdón hijita".
Perdón???!!!. Yo creo que este señor a quien me hicieron llamarlo padre, se equivocó completamente. Desde ese día, llamaba a mi celular para decirme que me quería y que deseaba ver a su nieto. Jajajaja, yo sólo le colgaba y no le decía palabra alguna.
Ahora puedo decir, que no me interesa mi padre. Quizás muchas personas me señalen, pero no me nace. No siento, no me preocupa, no le tengo miedo y mucho menos pena. Con el tiempo aprendí, que en la vida te va como quieres que te vaya, que si me caigo una vez, tengo que volverme a levantar.
Tengo 26 años, de los cuales sólo fui feliz un mes. Pueden creerlo?. Pero soy fuerte... y siempre agradeceré a la vida, el ser como soy, el que me haya puesto tantas pruebas... Ahora río y río, y si estoy triste y me invaden recuerdos, pues voy y busco volando a mi hijo, para ya no pensar.
Tengo un hijo maravilloso, y gracias a él sigo viva. Porque gracias a él, me di cuenta que la vida continúa, y que no sólo soy yo, sino mis amigos, mi madre, mi hermana, mi cuñado, y mi HIJO. Gracias a mi hijo, aprendí también que yo no fui culpable de nada. Tanto tiempo sentí una culpa inconscientemente.. pero abrazando a mi hijo, me pedí perdón a mi misma. Entendí que en mi separación los únicos culpables fuimos mi esposo y yo, pero nada tenía que ver mi hijo. Que él era el ser más inocente dentro de todo.
Aún sigo, y siempre agradeceré a Dios. Porque en mis más hondas depresiones, siempre estuvo conmigo, y siempre hizo que me diera cuenta, que era muy afortunada, y sobre todo... me dio un gran tesoro: MI HIJO.


Peruana que vive en la Capital. Despierta sólo para trabajar, y escribir lo aburrido que puede ser a veces su vida. Se acaba de enterar hace algunos días, que gracias a que se le cayeron las alas, ya no puede volar. Ella ahora piensa "con razón...". Desea que la conozcas bajo "alas caidas"... corrección "Super Alas", y entres a su mundo de preguntas que constantemente se hace, y no obtiene respuestas. Conoce de ella a la vez, sus vivencias del día a día.
Todos los ángeles, todos,tienen la expresión de mi cuerpo y la forma de mis ojos.
Sólo que yo llevo las alas caídas.
La noche atrapa mis labios con su desesperante insolencia y cada mañana despierto con el alma desgastada.
Me he recreado en pálidos submundos.
Me he alimentado de aciagas desventuras.
He llorado sobre las rodillas de falsos ídolos.
Los cometas del asco y la desesperación han trazado fulgorosos círculos en mi horizonte de diamantes.
Todos, todos los ángeles tienen la forma de mis ojos.
Sólo que yo llevo las alas caídas.

Nusa dijo
Eres una mujer muy fuerte, quiero enviarte todo mi cariño y felicitarte por ese hijo tan maravilloso. Tienes el presente y todo un futuro por delante para ser muy feliz, día a día disfrutar de las pequeñas cosas y sacar a tu hijo adelante, el cual estará muy orgulloso de ti.
Si en algo me necesitas, quiero hacerte saber que cuentas con mi apoyo.
Cuidate, un abrazo
24 Julio 2006 | 09:57 PM